CAMBIAR DE HÁBITOS PARA CUIDARME MEJOR

La gestión emocional y el cambio de hábito de pensamiento para estar donde quiero estar

Tomar conciencia de los hábitos de nuestro día a día y modificar o adaptar esos que nos ayuden a mejorar nuestra salud, tanto física como mental y emocional, resulta fundamental para el cuidado de nuestra salud.

No siempre resulta tan fácil cambiar ciertas conductas que nos están llevando a resultados que no queremos, ya que hay algún aspecto en nosotros a un nivel más profundo, que no nos está permitiendo hacer todo aquello que sabemos que podríamos hacer o querríamos.

Realizar un cambio de hábitos, que realmente perdure en el tiempo, requiere de preguntarnos ciertas cosas que nos hagan ir más allá de los planteamientos que nos hacemos ahora. ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Para qué lo quiero?

Preguntarse a uno mismo, requiere de mucha valentía y honestidad. En un proceso de psicología-coaching, al cuestionarnos no buscamos la justificación que nos lleva a algo externo, si no, a encontrar el sentido; aquello que reside en nuestro interior. Eso es lo que nos llevará a realizar cambios en nosotros mismos, para después se traduzcan en cambios en nuestro mundo exterior.

Cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos desde otra perspectiva, aquello por lo que luchamos se vuelve fácil y empieza a fluir

Encontrar el sentido a lo que queremos conseguir desde nuestros valores nos permitirá poder tomar las decisiones correctas ante cada situación, aprendiendo a gestionar emocionalmente aquello que sentimos para ser coherentes con nosotros y la búsqueda de nuestras metas.

Por ejemplo: al comerme X, ¿me lo estoy comiendo pero en realidad siento que algo pasa en mi interior? ¿es algo que me apetece pero en el fondo “sé que no debería”? o ¿realmente decido comérmelo siendo responsable de todas sus consecuencias? ¿el cómo me siento ahora influye en mi decisión que repercutirá a mi meta a largo plazo?

Siempre, en ambos casos, estamos tomando una decisión, lo importante es saber si la tomamos siendo conscientes y responsables de sus consecuencias, o si por el contrario tomamos una decisión esperando que el resultado en el fondo sea otro. Entonces no nos estamos responsabilizando de nuestras decisiones, ni tampoco de nosotros mismos.

Conociéndonos más y entendiendo qué nos pasa, podremos aprender a gestionar las situaciones de otro modo, hasta que así, logremos un cambio real en nuestro modo de estar y de hacer en el mundo.

Si estás leyendo este post, es probable que te hayas propuesto algún objetivo para cuidar un poco más de tu salud ahora que empieza el buen tiempo y se acerca el verano, y entre esos objetivos esté el de hacer ejercicio: ir al gimnasio, salir a correr, o practicar el deporte que ya haces con más frecuencia, por ejemplo.

Al inicio de ese plan de acción, nos puede pasar que haya algún día que se nos pase por la mente… ¿y si hoy no voy? nuestra mente busca excusas muy fácilmente, nos lo pone difícil, porque le está suponiendo un cambio de hábito, y hasta que éste no esté realmente integrado en ti, es probable que tengas la sensación de estar batallando contra tus propios pensamientos “boicoteadores”.

Y no siempre vamos a estar motivados, no podemos esperar hacer las cosas por motivación, hemos de tener claro nuestro objetivo, y asumirlo desde el compromiso con nosotros mismos, sabiendo que hacerlo nos llevará allí donde queremos, y nosotros mismos hemos decidido.

Tener una fuerte motivación no siempre es suficiente para lograr nuestros objetivos. Lo que necesitamos es identificar qué nos está pasando, tomar conciencia de nuestra realidad y llevar a cabo un plan de acción potenciando los actuales recursos que nos permitan sentirnos capaces, para lograr nuestros objetivos y estar allí donde queremos estar con nosotros mismos.

MOTIVACIÓN Y OBJETIVOS

Gozar de un bienestar psicoemocional nos ayuda y nos permite cuidar de nosotros y nuestro cuerpo desde un lugar saludable.

Es por este motivo, que muchas dietas “fallan”, o las horas de sudor en el gimnasio no resultan efectivas, y eso no para de crearnos frustración por nuestros esfuerzos, sin ver ningún resultado que nos satisfaga; hecho que al mismo tiempo hace que nuestra autoestima se vea afectada.

Hemos de atender qué sucede a nivel emocional y también indagar en nuestras creencias sobre nosotros mismos y el modo en cómo nos vemos respecto al mundo, para empezar a entendernos y cambiar aquello que deseamos.

Sólo cuando somos capaces de ver la realidad, podemos iniciar cambios profundos y duraderos en el tiempo.

Por eso, la salud física siempre debe de ir acompañada de la salud psicológica y el bienestar emocional. Cuidar de nuestro cuerpo es fundamental, así como lo es sentirnos bien en nuestro interior.

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